Capítulo 21
Katheleen
He de reconocer que durante un tiempo me hizo creer de su naturaleza humana.
Evidentemente no era un robot cualquiera. Seguramente ninguno de mis compañeros aún siendo expertos en robótica y biotecnología habían detectado indicio alguno y ni tan siquiera podrían sospechar de ella. Ese día definitivamente comprobé su maldito origen. Pero no era lógico que la empresa Futjisu tuviera un humanoide en un alto cargo, o así al menos pensaba yo. Además, a los robots no se les juzgaba y enviaba a Marte sin más. En la tierra, un robot que hubiera cometido un crimen era simplemente desconectado, o dicho de manera más coloquial, su placa básica o cerebro de los hojalata sería cambiado por uno nuevo. A ellos, si se les preguntaba, preferían ser desconectados. Y por mi encantado, cuantos menos mejor. -Tu pasado me sorprendió desde el principio y así lo hice saber a la Compañía.- comentó mientras calentaba un poco de té, ya en la cocina. Ya sentada a mi lado siguió hablando. - Siento el numerito que monte a tu llegada, pero es algo que habitualmente suelo hacer con los nuevos y contigo no quería hacer la excepción. Aunque he de reconocer que me sorprendió tu autocontrol, pasaste con buena nota. Para mí supuso una gran sorpresa el comentario y empecé a sospechar que ella sabía mucho más de lo que parecía. Ella prosiguió hablando mientras sus brazos sospechosamente empezaban a acercarse a mis hombros. - Me gustaría saber más cosas de ti Jim, por lo que pude leer en tus informes eres una persona con un pasado fascinante. - Mi pasado poco importa ya. -respondí fingiendo no haber dado mayor importancia a su comentario. Decidí levantarme y poner espacio físico entre ella y yo. Este juego no me gustaba nada. Ella volvió a la carga con toda la artillería pesada. - Jim, no seas tonto, a los demás les has podido engañar pero a mi no, además, ser un espía de la Compañía tampoco es algo muy raro por aquí. Utilizaba psicología infantil conmigo, increíble. Pensé que lo mejor era desviar el tema, no dar importancia a lo que estaba diciendo. -Cumplir con mi castigo en este rojo planeta creo que es suficiente penitencia así que déjate ya de charla y cuéntame como llegaste aquí- respondí con toda la tranquilidad que pude. - La Compañía me envió hace ya cuatro años para controlar los sistemas de seguridad. Soy, digamos, una avanzadilla, un puente para cuando los demás trabajadores de la Compañía necesiten de mi ayuda .-sirvió en dos tazas el té y continuó. - La seguridad es importante y yo soy la mejor para desarrollar esta función en Marte. -concluyó antes de dar un primer sorbo al baso. La mejor en todos los aspectos, pensé. - Esta noche seré quién tu quieres Kathy.- que era el apodo por el que todos la llamábamos. Ella me miraba con una sonrisa irónica mientras yo intentaba escapar de esa complicada situación. Prosegui sin querer dar la sensación de nerviosismo. - Ahora seré un espía de la Compañía y más tarde si quieres uno de esos vaqueros de los antiguos westerns, que por cierto, te advierto que se me da muy bien domar a las potrillas más desbocadas. - respondí sarcásticamente sin ni tan siquiera esbozar una sonrisa. - Déjate de tonterías Jim, te podría presentar pruebas que te dejarían con la boca abierta. Tengo información en mi poder de alto valor para tu misión. - Ah, si, la misión – el tema se ponía cada vez más feo y no sabía con que me estaba enfrentando. Decidí seguir con actuación. No me podía creer lo que estaba oyendo. - Claro, todo espía tiene una misión, y supongo que la mía será espectacular. Kathy, déjate ya de tonterías, ¿me has traído a tu apartamento para esto?, ¿es una broma pesada del grupo?, es algo que les decís a todos los que se les hace contrato. Y me imagino que ellos lo estarán viendo desde algún sitio. Dime, ¿donde están las cámaras?- Y empecé a girar hacía todos los lados, haciendo que miraba hacía todas las esquinas. Sin dejarme acabar la frase me soltó algo que no esperaba y que me desmontó definitivamente. - Tu misión es la de encontrar a los descendientes de los Espaciales, alguno de nuestros sabios opina que están entre los empleados de nuestra empresa. Como verás lo sé todo Jim - sentenció tajantemente Katheeren e insistió en detallar todos los aspectos de mi misión. En mi ya dilatada carrera profesional había sido adiestrado para evitar y solventar todas aquellas situaciones adversas con las que me encontrara. Esta vez estaba en una encrucijada sin salida alguna. Era evidente que la Compañía había actuado a mis espaldas colocando un espía entes de mi llegada además de haberle informado de mi misión. Estaba claro que no era un espía humano, lo que era algo extraordinario. Aquellos viejos robots sonar habían dado paso a una generación de super robots que dicho de paso, consideraban a los humanos seres inferiores en muchos aspectos. Katheeren alardeaba de un profundo conocimiento de la misión, datos que sólo debía yo manejar en Marte. Yo o George Mulley. -Bien, estas en lo cierto,- sentencié - mi misión es o mejor dicho, era un secreto que alguien ha desvelado y créeme que eso me deja perplejo y en una delicada situación. -sinceridad ante todo, pensé. Mientras me surgió una terrible interrogante. ¿Cómo saber si ella era realmente una espía puesta por la Compañía o uno de los descendientes de los Espaciales, que por medios desconocidos para mí había conseguido informes confidenciales de mi misión?. Mierda, no podía confiar en ella pero tampoco podía obviar que su posición en la Empresa podría ser de gran ayuda. Pero ¿por qué no había sido informado de su presencia?, ¿Qué pretendían esos locos ancianos, o mejor dicho, esos viejos cerebros? - No le des más vueltas, Jim, lo mejor será trabajar juntos y seguro que ambos nos beneficiamos.- su tono era amable y sincero. - ¡Yo no trabajo con robots!. - Le conteste con todo el odio que había estado acumulando durante aquellos meses. Ya se que no era la mejor contestación posible, pero me salió del alma. Ella había estado jugando conmigo y ahora me tocaba mi turno. Quería saber hasta donde podía llegar. Su reacción fue muy diferente a lo que había podido esperar. Suavemente dejo su taza y me dio la espalda. Después se volvió hacia mi y pude ver en su cara un gesto de sonrisa, como quién supiera algo que no piensa contarlo. - ¿Cómo lo has sabido? pregunto mirándome fijamente. - No se trata de cómo lo he sabido. – ahora era yo el que llevaba la iniciativa, aunque la pregunta tenía su miga.- Pero ya que lo has hecho te diré que sospeché de ti desde el primer día. Simplemente soy bueno en estas cosas, llámalo un sexto sentido másculino. Y era cierto, algunas veces simplemente adivinaba las cosas. Quizás había algo más, algo que en otros tiempos podría ser considerado un don. - Pero ahora se trata de que me cuentes que haces aquí y que me digas como has conseguido llegar a un puesto como este. Dime si es cierto que la Compañía te ha enviado y quiero respuestas rápido. No me gustaría tener que informar a la GFujitsu de que su jefe de seguridad es una bonita caja de metal. – empezaba el juego y quería ver hasta donde estaba dispuesto a llegar. - Caja de metal dices, eso eran los antiguos robots Jim, ahora no tenemos un solo componente de ese material. Lo que está claro es que por muy de carne y hueso que seas no eres mejor que yo. Además, tampoco somos tan diferentes – ahora sus ojos mostraban más sentimientos. - Si, claro, lo que tu digas.- respondí en tono chulesco.- - y ahora, empieza a contarme todo lo que sabes y no te dejes nada. Katheeren espero unos minutos antes de contestar. Se diría que estaba midiendo las palabra que iba a emplear. - En realidad no me ha enviado nadie, ya que siempre he estado aquí. Aquí me ensamblaron, aquí nací. Te he mentido en alguna cosa Jim, pero en aquellas que no tenían importancia. - No te hagas la tonta conmigo, hablo de las órdenes, ¿de donde partieron?, ¿quién o quienes están detrás de ti?. - Eso no importa Jim. Te diré lo que se. Hasta el momento tengo un listado de doce posibles sospechosos. Todos ellos están siendo sometidos a estrecha vigilancia y de momento ninguno ha dado un paso en falso.- sentenció Katheeren. - ¿De quién sospechas tú?- pregunté. En ese mismo instante sonó el moviltron de máxima seguridad de Katheeren.

Meneame
del.icio.us