Capítulo 24
El uso del arma
Mis conocimientos del Starblack habían sido adquiridos en la base lunar, allí se nos había inculcado todas las bondades de la utilización de este super arma.
Se podría decir que en otras culturas ancestrales como algunas localizadas en el antiguo continente asiático, habrían incorporado este tipo de arte de la guerra a su cultura milenaria, donde se convertía casi en una forma de vida, de existencia, era incluso superior a la religión. Para poder liderar el grupo de Starblacks se debían reunir una seria de valores, tanto físicos como psicológicos, además de grandes nociones de física, computación, tácticas militares y lo que era más importante, poseer la capacidad innata de liderazgo. Yo, según los informes, cumpliá ese perfil. El haber cometido aquella "atrocidad" y no haber impedido el crimen por el cual fuí "encubiertamente" apresado y enviado a este planeta, no suponía impedimento alguno para la compañía. Ellos me había contratado porque sabían que un número muy limitado de comandos Starblack estarían dispuestos a trabajar en sus instalaciones. Bien pensado yo encajaba como anillo en el dedo de esta sucia trama. Ya en el hangar donde se encontraba la zona de prácticas fui presentado al equipo de ejercicios. Yo debía asumir la capitanía del grupo y explorar todas las posibilidades del nuevo Starblack, con los nuevos avances incorporados por la que en este momento era mi empresa. También debía sugerir qué cambios o qué posibles incorporaciones realizar, tanto en defensa como en ataque a aquella arma letal. El equipo que me proporciono la empresa se componía de tres hombres y dos mujeres. Todos ellos ex convictos y con experiencia en los cuerpos de elite militares de la tierra, que sin duda algunas eran los mejores del Sistema Solar. Se encontraban en una extraordinaria condición física. No pretendía exponer una fría autoridad militar sobre mis nuevos compañeros, pero la experiencia me había enseñado la importancia de marcar las distancias, por el bien del grupo y porque no decirlo, del mio mismo también. Los primeros días de entretenimiento los centramos en aspectos de táctica militar y control mental. El grupo hacía grandes avances y en menos de tres meses pudimos hacer una primera incursión con el Starblack. La Compañía GFutjisu Inc. me había informado de la próxima visita del mayor accionista y me había sugerido realizar algún tipo de presentación del superarma. Kathereen se había interesado también en conocer las posibilidades del Starblack, invitándola a participar en algunas de nuestras prácticas durante los meses de entrenamiento. Resultaba curioso observar a un robot intentado dominar un arma que sin duda le haría indestructible. El primer modelo utilizado en la Gran Guerra contra los Espaciales había dado paso a una versión mucho más sofisticada, de menor peso y mayor maniobrabilidad, sin mencionar el aspecto tecnológico, que la GFugitisu estaba desarrollando. El Starblack incorporaba una mejor versión del mayor avance, la fusión de la mente con la máquina. En realidad el resultante no era ni humano ni robot, podríamos definirlo como un cyborg, sólo que a tiempo parcial. El material que originariamente había constituido el exoesqueleto, de una aleación compuesta de materiales pesados, habían sido sustituidos ahora por otros orgánicos que se adaptaban a cada constitución física logrando que el usuario se sintiera mucho más cómodo y que el traje no tuviera un peso muy grande. Para poder ser utilizado en misiones en el espacio llevaba incorporado un casco protector con una autonomía de oxígeno de varios días que el propio traje orgánico incorporaba. Su color seguía siendo negro, pero había incorporado algunos detalles como las innovadoras armas de prolex dándole un aspecto si cabe aún más aterrador. Cada comando de élite de los Starblack no superaba la media docena de personas. Cada comando disponía de un líder que debía indicar al resto las acciones a desarrollar. Si caía abatido en combate el líder, automáticamente el ordenador elegía por rango al siguiente líder y le facultaba de los recursos necesarios para ejercer esa labor. Cuando por primera vez se utilizó este super arma se logró una estadística impresionante con un número bajo de deserciones, ya que el propio Starblack podía liquidar a su inquilino si no actuaba de una forma decorosa, digamos. También se comento que el propio Starblack enviaba señales o cargas mentales disuasorias de deserciones a sus portadores. El ordenador controlaba cómo un perfecto director de orquesta cada uno de los comandos Starblack. Contaba además con la información en tiempo real que los satélites militares suministraban, con utilización de las últimas tecnologías de infrarrojos. El armamento que disponía cada Starblack era suficiente para acabar con más de uno de los ejércitos que antiguamente considerabamos convencionales. Pero paradójicamente, su gran poderío armamentístico era a veces su mayor inconveniente. Cargar con todo ese arsenal suponía un gran costo en sus recursos energéticos, por lo que cada uno de los componentes de los comandos se repartía el armamento por especialidades. Para poder poner en práctica la teoría aprendida se utilizaba un programa de realidad virtual donde ejércitos de otros mundos, también virtuales, atacaban algún planeta de la vía láctea. El comando Starblack debía recorrer diferentes mundos eliminando al ejército agresor. El resultado de estos entrenamientos se archivaba en la base de datos del servidor central apartando este después las conclusiones de cada uno de los comportamientos de los componentes del comando. Desde el comienzo de los ejercicios dentro del grupo destacó el en otro tiempo sargento John Blombi. Su historial detallaba su espléndido comportamiento en las misiones en las que había participado, incluso poseía una cruz del mérito por su valerosidad mostrada en acción. Su participación en las revueltas de las Magallanes le valió su expulsión del cuerpo y a partir de ese momento acumuló una serie de despropósitos que le acabaron conduciendo a esta gran prisión marciana. Según el último análisis estaba limpio. En el grupo también se encontraban los hermanos gemelos Deburg con sus personalidades tan dispares, Mike mas visceral y alocado, mientras Jake me sorprendía cada día con su analítica y calculadora mente, que hacía que formaran un dúo letal, siempre que no perdieran el tiempo en sus incontables y nunca proliferas discusiones. Las dos mujeres del grupo eran Unda y Victoria. La primera de ellas especialista en historia y estrategia militar con gran pasión por los juegos de mesa, mientras Victoria era una hermosa mujer con un triste pasado. De clase acomodada desde muy joven se adiestró en artes de defensa y ataque logrando un sin fin de campeonatos. Su matrimonio con un famoso cantante supuso su mayor ruina. Teniendo que abandonar la tierra por su participación en el asesinato del mismo. Seguramente sus buenos motivos tendría, pero se rodeó de la gente equivocada. En conjunto era un buen grupo, donde todos se respetaban y sus pasados no influían en su actual relación. La coartada preparada por la Compañía fue suficiente para que me incluyesen en su grupo de malditos desterrados.

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